A menudo, vemos en nuestras prácticas docentes cómo los
niños interactúan entre sí, comentando sus vivencias y sensaciones respecto a
algún programa de dibujos animados, telenovelas, etc. Sin embargo, los docentes
tienden a “censurar” de algún modo todo lo que tenga que ver con la televisión.
Quizás, esto tenga que ver con cuestiones culturales, instaladas en el
imaginario colectivo, donde la televisión es vista como un agente que
influencia negativamente a los niños. Pero, ¿es posible considerar que la
televisión sea interpeladora? ¿formativa?
Teniendo en cuenta que la
televisión es el medio que ha conquistado la mayor popularidad y que la
mayoría de los niños posee al menos uno de estos artefactos en sus hogares, tal
vez, sería propicio integrarla a los procesos educativos de la institución
escolar. Contando con supuestos teóricos basados en el filósofo llamado Paulo
freire, el punto de partida de todo proceso educativo debe ser siempre el
sujeto, el niño. ¿En las escuelas, se parte de los intereses de los niños?
Nuestras observaciones, aún no nos permiten dar una respuesta afirmativa.
Volviendo a la primera pregunta, según el investigador Jorge Huergo, la televisión tiene relevancia
formativa. La clave esta en la intervención pedagógica, una intervención que
avale modos de leer y escribir el mundo más autónomo en la relación entre
audiencias y pantallas, debe trabajar la problematización y desnaturalización
de las representaciones producidas en las pantallas y en las audiencias.
Tomando a la televisión como un “juguete”, es posible
trabajar con los niños jugando a la televisión, jugando con la televisión y
jugando a partir de la televisión, es decir, utilizando juegos analíticos,
construyendo progresivamente una pedagogía
de la televidencia.
Ahora bien, ¿será posible llevar a cabo estas intervenciones
pedagógicas? Sólo lo sabremos cuando comencemos nuestra labor docente
propiamente dicha y las pongamos en práctica.
Por ahora, solo es una reflexión y sabemos que la reflexión
sin acción conduce a distintos caminos (pero no al que se supone queremos
llegar), a su vez, la acción sin reflexión carecería de sentido. Por lo tanto,
teniendo en cuenta las teorías freireanas, será necesario articular estos
conceptos fundamentales y lanzarnos hacia el difícil camino que nos espera si
queremos hacer valer el aspecto formativo, en tanto proceso activo e inacabado,
que poseen las pantallas.
En esta imagen podemos ver cómo la escuela, en ocasiones,
intenta incluir a la televisión en las aulas. Desde nuestro punto de vista, esta
manera es errónea ya que por un lado, no tiene en cuenta qué es lo que les interesa a los niños, y por otro, se pone el docente como
centro del saber, el docente es quien esta en la pantalla de la televisión.
Autoras: Elías Guadalupe, Gónzalez Mariela

Buen post!
ResponderEliminarEfectivamente es netamente "en teoría" lo que dicen, pero lo importante es que están pensando en llevar esta teoría a la práctica en un futuro próximo y saben en qué errores nodeberían caer.
Una sola observación en cuanto al formato hipertextual. Recuerden que en los blogs suele hacerse un uso más extensivo de links, imágenes, videos, etc. Uds hablan mucho de la TV y critican que los docentes de las escuelas en donde hicieron sus prácticas no la tengan en cuenta, pero hacen poco mérito con el lenguaje televisivo y sí, mucho más, con el escrito.
Saludos!